La
gastronomía de Chile es producto de la amalgama de la tradición indígena con el aporte colonial español, combinando sus alimentos, costumbres y hábitos culinarios.
[1] A lo largo del tiempo, ha tenido aportes menores de cocinas europeas por parte de inmigrantes, como la
alemana e
italiana; sin embargo, en el
siglo XX tuvo una importante y marcada influencia de la reconocida
cocina francesa. Estos elementos conformaron lo que se conoce actualmente como «
cocina criolla chilena», la cual destaca por sus variados sabores y colores, resultado de la diversidad geográfica del país, acompañada de bebidas alcohólicas como el
pisco y el
vino chilenos.
Los platos más tradicionales de la cocina chilena corresponden al
asado, la
cazuela, el
charquicán, el
curanto, las
empanadas de pino, las
humitas, el
pastel de choclo y el
pulmay, entre otros.
[2]
El «Día de la Cocina chilena» se celebra en el país el 15 de abril de cada año.